Los bancos están eliminando o van a eliminar una gran parte de su plantilla y la van a dejar en el paro. Entre ellos hay personas con mucha experiencia, directivos, ejecutivos y muchos empleados con conocimientos de operaciones financieras y de gestión.
Los numerosos desempleados del sector deben desarrollar diferentes entidades financieras, que tendrán en cuenta la «naturaleza y distribución» de los beneficios, lo que creará «transparencia».
Los beneficios de estas nuevas entidades deberían ser únicamente los salarios de los empleados y las reservas para la financiación. El control será realizado por los representantes de la entidad financiera, los representantes de las autoridades locales, los representantes de las empresas, cada ciudadano podrá, si lo desea, obtener información precisa sobre las cuentas y las inversiones del banco social.
Se proporcionará una financiación inicial:
– A través de préstamos «sin intereses» de la banca nacional y del Estado, que asumirá el riesgo inicialmente, porque está en juego la seguridad y el equilibrio del Estado, se trata de inversiones sociales indispensables al servicio de todos, «de interés nacional».
– Mediante «participaciones» tomadas de los beneficios y reservas de las grandes empresas.
– Por parte de los ahorradores (con el interés habitual) que tendrán un interés junto a su interés en invertir su dinero de la forma más justa y equilibrada posible.
El equilibrio regional es la mejor inversión que podemos hacer en nuestro futuro.
– Las empresas que se desarrollen gracias al «derecho» prioritario a obtener estos préstamos en condiciones favorables tendrán un deber de transparencia y participación en el balance del banco social, una vez que se hayan estabilizado.